miércoles, 15 de abril de 2015

6 de la mañana. Mitad de camino: Bernal.
Mucha gente, como siempre, parada, caracúlica. Algún sujeto marginado fumándose un porro arriba del tren. Miradas incómodas, molestas e incluso indiferentes. ¿Me voy a quejar? El humo se esparce. Pasan las estaciones. El humo se esparce. Una voz de alguien, no sé muy bien en donde ni a qué distancia, comenta: "Uuuh, cómo me esta pegando el humo ese". Sonrío. La gente que esta despierta sonríe. ¿Para qué me voy a quejar? Hay algo que me gusta de todo esto. Tiene algún carácter de familia.

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